¿CÓMO EL CECC APORTÓ A SU VIDA ESTUDIANTIL PARA APOYAR LO QUE ES HOY?
El CECC me ayudó a fortalecer las bases de estudios, permitiendo la preparación de mi vida universitaria y llegar a desarrollarme como una profesional. El colegio fortaleció mi bienestar integral, sentando las bases del balance personal tanto física, mental, emocional, social y espiritual.
Los momentos más memorables en el colegio, fueron las actividades; como los devocionales en la mañana, los retiros, las capillas, las confras y las ferias de artesanías. También los torneos de baloncesto y voleibol, que terminaban domingo formaron parte del crecimiento social en el colegio.
Mis experiencias en el colegio fueron muchísimas. Pero fue este colegio, quien me permitió el crecimiento intelectual, y toda una gama de recuerdos que atesoro, como la Feria Científica, donde gané primer lugar en el área de microbiología y luego participé a nivel distrito en Arecibo. La competencia, también se llevó a cabo a nivel isla. Nos hospedamos en la Inter de San German, en la cual tuve la oportunidad de conocer personas de otros colegios.
Los valores fomentados por el colegio aportaron a mi desarrollo integral, logrando convertirme en una persona decidida, segura, honesta, integra y profesional.
ELECCIÓN DE CARRERA
Elegí la profesión de Tecnología Médica, ya que siempre me interesaron las ciencias y la realización de las pruebas de laboratorio, las cuales apoyan al médico en el diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades.
Hice mi Bachillerato en la Universidad Interamericana y luego la certificación en Tecnología Médica en la Universidad Sagrado Corazón. Al terminar la práctica clínica, en el Hospital Regional de Arecibo, me prepare para la reválida. La reválida de Tecnología Médica posee dos opciones, la ASCP o Puerto Rico. Escogí ASCP y convalidé los requisitos en el Departamento de Salud de PR, para poder ejercer la profesión.
La Tecnología Médica es una profesión que amo, desde el primer día que comencé a ejercerla. Es una profesión, que nos permite aprender diariamente en el área clínica. Mi experiencia es de 26 años como Tecnóloga Médica. En estos momentos, llevo 19 años en el Laboratorio Clínico y de Referencia Toledo en el pueblo de Arecibo. Siempre agradecida de la Lcda. Ilia Toledo directora, donde ha sido una pieza clave en mi desarrollo profesional. Mi posición en estos momentos es Gerente de Calidad; donde nuestro servicio a la salud garantiza la satisfacción de pacientes y clientes en procesos confiables, precisos y da alta calidad.
Estoy casada con el Sr. José Juan Vélez y tenemos un hijo, nuestro amado José Emanuel, donde nunca dudé en matricularlo en este gran colegio. Nuestra experiencia como padres, ha sido enriquecedora, ya que nuestro hijo juega baloncesto desde primer grado, donde lo hemos visto crecer y desarrollarse como una persona de bien, con grandes principios, los cuales traen a mi mente mi experiencia personal, cuando estuve en el colegio. Académicamente, nuestro hijo se ha desarrollado con excelencia, permitiéndole participar en asociaciones y programas de honor en el colegio.
Nos llena de satisfacción que nuestro hijo se gradúe este año 2025. Del camino ya nos queda poco, pero sentimos un orgullo inmenso, saber que su desarrollo fortalece, todas las bases para convertirlo en un hombre íntegro, honesto y reconocer que será un gran profesional con la ayuda de Dios que es nuestra prioridad.
EGRESADO QUEREMOS CONTAR TU HISTORIA DE ÉXITO
Es posible que…
La mayoría de las personas conocen el arco y la flecha como un arma de larga distancia, popularizada no solo por la historia, sino también por películas y series de televisión. Sin embargo, lo que vemos en la pantalla muchas veces distorsiona la realidad: para decepción de muchos, incluyéndome, no es posible disparar tres flechas al mismo tiempo con precisión.
Arquería: Del campo de batalla al deporte: la evolución del arco y la flecha.
La arquería puede verse como una cápsula del tiempo, un reflejo de cómo la humanidad ha evolucionado. En tiempos prehistóricos, el arco y la flecha eran herramientas esenciales para la caza; era más seguro atacar desde la distancia que arriesgarse a convertirte en la presa. Durante la Edad Media, el arco pasó de cazar animales a ser un arma letal en el campo de batalla, especialmente durante las guerras y conquistas. Hoy en día, aunque ha sido reemplazado por armas de fuego, el arco sobrevive como una disciplina deportiva y recreativa que conecta el pasado con el presente. Más que un arma, se ha convertido en una forma de arte, concentración y precisión.
Recurvo, Compuesto y Tradicional
En este artículo les hablaré de los arcos actualmente más utilizados: recurvo, compuesto y tradicional. El primero de los arcos que exploraremos es el arco recurvo, conocido por su distintiva forma curvada hacia afuera en los extremos. Este diseño no solo es visualmente llamativo, sino que también permite almacenar y liberar más energía, lo que se traduce en disparos más potentes y precisos. El arco recurvo es el único tipo de arco utilizado en competiciones olímpicas, lo que lo convierte en el ícono del tiro con arco a nivel profesional. En su versión olímpica, el recurvo incorpora varios accesorios que optimizan el rendimiento: una mira para apuntar con mayor precisión, tres estabilizadoresvque ayudan a mantener el equilibrio, y un clicker, que actúa como indicador de disparo cuando la flecha alcanza la longitud exacta.
El cuerpo del arco, conocido como el riser, junto con las ramas (las partes curvadas que se fijan al cuerpo) y la cuerda, conforman la estructura básica del recurvo. A partir de este “formato base”, cada arquero puede personalizar su equipo según su estilo y nivel de competencia.
Arco Compuesto
El arco compuesto se destaca por ser el más moderno y tecnológicamente avanzado de los tres tipos principales de arcos. A diferencia de los tradicionales, este arco utiliza un sistema de poleas o levas que sostienen la cuerda, permitiendo una mayor fuerza de tiro con menos esfuerzo por parte del arquero. Para dispararlo, no se utiliza la mano directamente, sino un disparador mecánico, que se acciona una vez que el arquero está alineado correctamente.
El tiro con arco compuesto es considerado uno de los más desafiantes, ya que requiere una gran coordinación visual. No basta con mirar a través de la mira; el arquero también debe alinear otro pequeño círculo llamado peep sight (o “ojo de mira”), que se encuentra en la cuerda. Solo cuando el peep sight, la mira y el objetivo están perfectamente alineados, se puede tensar y soltar la cuerda con precisión. Este tipo de arco es altamente valorado tanto en competencias como en caza, por su potencia, exactitud y diseño sofisticado.
Tradicional
El arco tradicional se caracteriza por su simplicidad: no cuenta con ningún tipo de accesorio tecnológico o mecánico. En este estilo, el arquero compite únicamente con su arco, su base de tiro (“stand”), un finger tab; protector para los dedos, y una buena dosis de fe en que su flecha encontrará el blanco. A diferencia del arco recurvo olímpico y el compuesto, que utilizan miras para apuntar con precisión, el arco tradicional se basa totalmente en la habilidad visual del arquero. Aquí no hay ayudas externas: solo el ojo, la experiencia y el instinto. Es un tipo de arquería que honra la esencia más pura y ancestral del deporte, donde cada disparo se convierte en una verdadera prueba de conexión entre el cuerpo, la mente y el arco.
He aprendido a amar profundamente este deporte. De niña, no podía practicar actividades físicas como los demás debido a condiciones médicas, tanto que hasta acercarme a las palomas parecía un riesgo. Mientras la mayoría de los niños participaban en deportes como baloncesto, fútbol o béisbol.
Siempre me atrajo la arquería. A menudo me preguntan si alguna película o serie me inspiró, y aunque disfrutaba de muchas escenas épicas en la pantalla, la verdad es que mi pasión nació de forma más profunda e íntima. A los 13 años recibí mi primer arco. No era muy grande ni de alta calidad hoy diría que era casi inusable pero para mí fue el mejor regalo del mundo. Todas las tardes, sin falta, colocaba mi “diana” improvisada, un pedazo de foam y lanzaba mis dos flechas una y otra vez. Cuando mis padres vieron la constancia y la alegría con la que practicaba, decidieron apoyarme. Me uní a un equipo local llamado Los Arqueros de Arecibo, dirigido por Tony Martínez. Allí aprendí muchísimo y por primera vez pude usar un arco profesional. Después de seis meses de entrenamiento, gané mi primera medalla de oro en una competencia en Isabela.
Hoy, miro atrás con gratitud. ¡Que viva la arquería y todos sus arqueros! Desde los jóvenes hasta los veteranos, desde los que comienzan a los cinco años hasta los que siguen lanzando flechas con 99. Que este deporte tenga larga vida, como un puente entre el pasado y el presente, como una disciplina para todos sin importar edad, color de piel, condición física o situación económica. Que siga practicándose, hasta que la última flecha sea disparada.
Hasta la última flecha